jueves, 22 de abril de 2010

Los diarios de un rebelde

De "habilis", sapiens, y utopías


Los utopistas soñaron mundos mejores. El problema del homo habilis es para un bienpensante no haber sido capaz de construirlos a la medida del sapiens.Y, malpensando (que no es lo mismo que pensando mal) el problema para el sapiens es que el "habilis" los hizo excatamente a su manera.De una manera hábil logro destilar la inteligencia ajena para incrementar su codicia.
Por eso dice Galeano, con toda razón, que la principal función de las utopías es una forma de locución. Es decir, sirven más para caminar que para instalarse. Porque el problema de la instalación de las utopías es tan complejo que casi se convierte en una forma fallida de performance.

Con un sistema educativo destinado a romper la creatividad natural del niño, llegados a una edad están bien preparados para aceptar las imposiciones, una vez que han dejado de pensar por sí mismos. Y así se reduce el pensamiento a la norma. ¿Desde cuándo se puede construir algo nuevo con un pensamiento homologado? Todo infante tiene su propio concepto de árbol, pero una vez en el parvulario Mrs. o Mr. B. le enseñan que un árbol es una piruleta verde con un palo. ¿Pueden los infantes llegar al lenguaje común desde la diversidad? Naturalmente que sí, cada uno en la medida de sus posibilidades. La igualdad no debe ser una apisonadora que deje a todos a ras de suelo.
¿Es que no estoy a favor de la educación? ¿abogo por una colectividad asocial? De ningún modo. Estoy a favor de la educación no de la domesticación.
¿Sería de desear que la educación recayera sólo en los progenitores? Sabemos que no, porque la mayoría de los progenitores ya han sido previamente domesticados. Y si no hubiesen sido domesticados , después de abandonar la caverna (no de Platón) hace mucho que los lazos sociales y gregarios de algún valor real, los cantos monotemáticos de iniciación, y las meritocracias y el origen, y los tabués de cada tribu, han sido derrocados por el canto monótono de la fábrica, y los tabués y la meritocracia del Ford T ,my darling Huxley.
¿Existen entonces sistemas de educación más preparados que otros para enseñar a pensar? Existen, otra cosa es que interesen.
Dijo el muy insigne Henry Kissinger, flamante Nobel de la Paz, junto a otros flamantes Nobel de esto o de lo otro, que España era un país de camareros. Por otra parte,y aún a pesar de la modorra y los sistemas de inhibición del pensamiento, también se cumple una predicción de algún aventajado, el proletariado es cada día más culto. Sí señor, aunque los términos "pueblo" y "proletariado" hayan sido liofilizados, lo cierto es que nunca como ahora ha habido tantos universitarios pobres limpiando cristales. Y como limpiar cristales es una opción que contribuye a la calidad de la visión del mundo, es de esperar que esta nueva forma de igualdad acreciente la claridad de las ideas. Y también la existencia de camareros licenciados de varias licenciaturas, incluida las de la vida nocturna. Políglotas y sobradamente preparados. Por la vía del capitalismo hay una salida gloriosa, cualquier actriz o actor con un Goya puede acabar enamorándose de uno y llevarlo a la ascensión social por la vía del amor, que es la vía opuesta a la de la guerra, y colocarlo en la misma posición que George Clooney a alguna de sus novias.
No debemos tampoco menospreciar las oportunidades que ofrece un país poco industrializado. Conociendo, como habilis y como sapiens, las maravillas mecánicas de la revolución industrial que llevaron a millares de campesinos a instalarse en los cinturones industriales de las ciudades con cuatro pollos y alguna cabra.

¿Es que entonces defiendo la felicidad agraria de levantarse a las cinco de la mañana a destripar terrones? Ni Pinto ni Valdemoro.
Conocemos la pobreza medieval del siervo de la gleba y no la cambiamos por la pobreza del hacinamiento ciudadano. Pero hemos podido contemplar las luchas sociales de los obreros por una vida digna, por un salario digno, por un horario indigno pero menos esclavista.¿No hemos aprendido nada?
También conocemos el desarraigo de esos millares de campesinos integrados en la gran ciudad. ¿Hemos de volver atrás? ¿Olvidar aquello que se entendía como "progreso"?
Volver atrás ni para tomar impulso, dicen. Pero una mirada lúcida a la Historia nos hace más humanos y más sapiens y probablemente menos habilis.


Verónica Pedemonte Morillo-Velarde

1 comentario:

  1. Disculpen errata en "exactamente".

    Con esta reflexión no invalido la gran labor de los utopistas, ni tampoco el "ahora" en que coloco a la sociedad actual se corresponde con el ahora de este gobierno u otro gobierno.
    Es un intento de análisis social desde el origen.
    Ya sabemos que sin autopistas no se puede correr ¿pero hacia dónde? Y sin utopistas no podríamos caminar.

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